miércoles, 17 de mayo de 2017

Mirando a las elecciones. Parte 1: el fanatismo

“Temo al hombre de un único libro”, frase atribuida al teólogo medieval Tomás de Aquino. Otros dicen que la frase comienza con “Cave”: ten cuidado. Cualquiera sea la versión, el sentido es el mismo.
Ser hombre (o mujer) de un “único libro” es sinónimo de sujeto unilateral y fundamentalista. Esta manera de plantearse frente a la vida, a la sociedad, a uno mismo, es lo que llamamos fanatismo. No sólo es propio de personas sino también de organizaciones. En efecto, la historia nos habla de fanáticos religiosos, políticos, racistas. El Ku-klux-klan, la Revolución Cultural China, el movimiento talibán, el predicador Jones en Guyana, todos ejemplos de cómo la adhesión absoluta a un libro en su letra puede llevar a excesos como los que estos casos representan.
Pero también podemos preguntar: ¿es el libro el que lleva a los excesos o los sujetos ya eran excedidos antes del libro? Un fanático puede serlo antes o después de encontrar el leit motiv donde expresar su fanatismo. Para ser fanático es preciso tener algunas condiciones previa, al parecer. Una persona equilibrada no puede ser fanática, al menos no cabe como posibilidad.  
El fanático se caracteriza por la fe ciega, la persecución de los disidentes, la pérdida del sentido de la realidad. La fe ciega del fanático está desprovista de cualquier atisbo de duda o sospecha respecto de la literalidad del libro (o de las palabras del gurú o líder). Su adhesión es total, lo que implica la pérdida o la renuncia a la capacidad de tener pensamiento propio: su pensamiento es el pensamiento del libro, la palabra sin cambios, sin versiones ni interpretaciones. La palabra pura, el lógos, la esencia absoluta de la verdad y lo correcto.
En el estado de convicción absoluta el fanático no puede más que considerar a quienes no participan del libro, como los enemigos por definición: son enemigos del libro, de la palabra, y por consiguiente son sus propios enemigos también. Y el enemigo –en la lógica guerrera que implica el fanatismo– necesariamente ha de ser destruido: la muerte y aniquilación del enemigo y de las doctrinas erradas que profesa. La violencia destructora es la única forma de “comunicarse” con quien es el enemigo.
También el fanático pierde el sentido de la realidad. En lugar de ver la realidad como la abigarrada y a veces confusa intersección de los eventos, la multicolor realidad de la sociedad con sus diferentes expresiones, el fanático sólo ve en blanco y negro. No es capaz de distinguir matices por la propia lógica implícita en la adhesión absoluta y acrítica a la literalidad del libro.
El fanático impide cualquier proceso de cambio o mejoramiento a menos que sea un proceso de conversión hacia su creencia. Por el principio de la fe ciega, el único cambio admisible es la adopción acrítica, total y absoluta de la doctrina “verdadera”.
¿Por qué es posible el fanatismo? ¿Por qué gente que parecía tan razonable y seria, cae en estos extremos completamente incomprensibles? Baste pensar en cómo la nación alemana, culta y moderada, se transformó bajo la influencia del nazismo. O bien cómo, bajo la doctrina del evangelio del amor, la Inquisición persiguió, torturó y asesinó a miles y miles de hombres y mujeres sólo por el hecho de pensar diferente –baste pensar en Galileo o en Giordano Bruno. Para qué pensar en el fanatismo de la dictadura militar chilena que bajo la lectura de “todos los demás son comunistas; por lo tanto, son el enemigo y al enemigo hay que destruirlo” persiguió, encarceló, asesinó e hizo desaparecer a miles de chilenos.
El fanatismo es posible principalmente porque las personas son débiles y no atinan a tener una posición propia; por ello, la doctrina verdadera del único libro les viene a dar la seguridad que no consiguen debido a su propia inconsistencia interior. También el fanatismo surge cuando se renuncia completamente a la razón como guía de la existencia; pero también cuando la razón se lleva al extremo de no aceptar nada que no sea racional.
El fanatismo destruye todo tipo de convivencia en los diversos contextos de la vida humana. Es preciso estar atentos y vigilantes para que no se apodere de cada uno.


jueves, 12 de enero de 2017

El discurso de Meryl Streep

La actriz Meryl Streep ha pronunciado un importante discurso con ocasión de recibir el premio Cecil B. DeMille por su trayectoria, durante la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Defendió la causa de los inmigrantes y se opuso con fervor a la crueldad contra los discapacitados. Claramente hubo una referencia a presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, a quien identifica con la política anti-inmigrante y la crueldad con que trató a un periodista discapacitado en una ocasión.

La actriz señaló “La falta de respeto y la violencia incitan a la violencia …. Cuando los poderosos usan su posición para maltratar a otros, todos perdemos".

Su discurso se ha viralizado y lleva ya millones de descargas en las páginas sociales. Diversos personajes se han sumado a las expresiones de Streep. También hay quienes se han opuesto.

Posiblemente quienes se oponen a esta falta de consideración, a la crueldad explícita y brutal, que identifican con Trump y su política, han olvidado que la crueldad ha sido una constante de la política norteamericana en la historia.

Obama, quien por ser afroamericano y demócrata inspiró importantes esperanzas, ha terminado fracasando. Su gran proyecto, el Obamacare –la atención pública universal de salud para los norteamericanos- se ve amenazada en estos días por el congreso de mayoría republicana. Pero al lado de esta iniciativa que favorece claramente al pueblo norteamericano, también el gobierno de Obama ha sido el que más guerras ha emprendido, atacando a más de 130 países y descargando miles de toneladas de bombas.

Recordemos que los Estados Unidos firmaron el acuerdo de constituir el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, pero se retiraron cuando el propio Tribunal les compelió a “cesar y abstenerse … del uso ilegal de la fuerza” en Nicaragua (1984). Seguramente será porque los crímenes de guerra los cometen los otros; ellos, nunca. Para qué hablar de la prisión militar de Guantánamo, en la que no rige el derecho y los prisioneros están a completa merced de sus captores. (Tampoco la Unión Soviética reconoció al Tribunal).

¡¡¡Por favor!!!  No tengamos la ingenuidad del pensamiento dicotómico, propio de ciertas películas: los buenos son completamente buenos y bellos; los malos son completamente malos y feos. Además, los malos suelen ser extranjeros, o negros, o mexicanos, o indios.  Y si los malos son blancos, entonces son italianos, irlandeses … inmigrantes, en fin.

En una entrada anterior sostuve que Trump era mejor carta que Clinton: por lo menos Trump carece de la sutileza de políticos avezados como H. Clinton o B. Obama. Trump tiene la delicadeza de un hipopótamo en una cristalería. Pero al menos sabemos a qué atenernos.

Con las elecciones presidenciales en nuestro país podemos vernos enfrentados a una situación similar. ¿Elegir el brutal descaro del empresario que durante su mandato aprovecha para comprar acciones de una pesquera peruana mientras el tribunal internacional vota a favor del Perú? ¿O elegir la retórica del padre autoritario que nos increpa mientras mueve su dedo amenazante?


Hasta ahora, da lo mismo: todos gobiernan para los mismos, para los dueños de este país, para esas 7 familias que todo lo poseen, todo lo controlan. 

Sólo nos queda el verso de Víctor Jara, "La estrella de la esperanza seguirá siendo nuestra".

lunes, 12 de diciembre de 2016

Feliz Navidad y Año Nuevo

En esta navidad y para el año que viene te deseo…
una vida en compañía de los que te aman y de los que amas, y que este amor sea más fuerte cada día
una vida plenamente vivida, a pesar de los dolores, las frustraciones, las tristezas, las inevitables derrotas
una vida en que no te deslumbre el brillo de los abalorios, del dinero, el poder, las propiedades
un montón inacabable de pequeñas felicidades y alegrías, para que puedas afirmar que la felicidad no existe pero allí está
un montón suficiente de pequeños dolores y malos ratos que te permitan apreciar los momentos buenos de la existencia
una cuota de momentos solitarios y pequeños abandonos para que puedas apreciar la importancia de los afectos
un momento en que recuerdes a todos aquellos y aquellas que ya no están a tu lado y puedas decirles en tu corazón, ¡gracias!
una noche de navidad en que en torno al pesebre o al árbol navideño te reúnas con todos los que amas
una noche de año nuevo que, siendo igual a todas las demás noches del año, tu corazón se vea impulsado a nuevas y grandes aventuras
En fin, te deseo tanto… te deseo también
paz, para que tu corazón esté tranquilo frente a la adversidad y también en los buenos tiempos
sabiduría, para saber encontrar en cada momento el regalo de estar vivo y poder amar
fuerza, para empeñarse en la construcción de un mundo mejor
serenidad, para decir la verdad sin importar las consecuencias
valor, para emprender las pequeñas y grandes luchas por hacer de tí un mejor ser, y de este mundo un mejor lugar donde florezca la vida
e infinita generosidad, para dar la vida si fuese necesario
Feliz Navidad!

Feliz Año 2017!

martes, 8 de noviembre de 2016

Elecciones en los Estados Unidos

A estas alturas ya sabremos quién es el/la nuevo/a Presidente de los Estados Unidos. Durante meses la prensa mundial y nacional ha seguido con atención las campañas. Al menos en el contexto nacional no deja de ser notoria la preferencia por la candidata demócrata y el rechazo al candidato republicano. Ambas actitudes son relativamente explícitas.
¿Y a nosotros qué puede importarnos quién sea elegido/a? ¿En qué sentido mejorará nuestra vida si gana la Sra Clinton? ¿Y en qué medida nuestra vida será peor si gana el Sr Trump? Porque ese es el mensaje: Clinton es la salvación, mientras que Trump es el caos y la perdición.
La misma pregunta nos formulamos en la elección de hace 8 años cuando se postulaba el primer ciudadano de ancestros africanos y que resultó electo para gran alegría de todos. Y ahora luego de 8 años seguimos igual. ¿Será diferente en este nuevo período? Personalmente creo que no. Los presidentes de los EEUU son presidentes de ese país, siempre van a anteponer a su gente antes que los demás, y cuando se sientan amenazados (real o imaginariamente) van a desplegar todo su potencial bélico para defenderse.
La diferencia que podría haber es que una lo haría con mayor tacto y consideración mientras que el otro actuaría con franqueza y brutalidad. No sé qué es mejor… o peor.
Ha habido toda una especulación en las bolsas, que se debilitan, no hay aumento en los volúmenes de transacciones. Pero nadie sabe si esto es o no una manipulación mediática y publicitaria para amenazar veladamente a quienes quieren cambios más profundos. En nuestro país ha sido una constante la amenaza que si gana cierta línea política el país se irá al despeñadero, será la debacle definitiva, etc. Los porfiados hechos evidencian que nada de eso es verdad o se produce por efecto automático de los hechos. Siempre hay una mano que mueve los hilos. La mano invisible del mercado que propone Adam Smith es cualquier cosa menos invisible. En Chile sabemos quiénes están detrás de todas las decisiones, quiénes imponen sus intereses en los diversos ámbitos de la actividad nacional. Son unas pocas familias que todo lo controlan.  
En todo caso, demócrata o republicano, nada cambiará. Los países del tercer y cuarto mundo seguiremos donde estamos. Los de siempre seguirán siendo más ricos y poderosos; los de siempre seguirán siendo pobres, explotados y discriminados. Solamente queda “portarse bien” para no enojar al Hermano Mayor, al Guardián del Universo, es decir, al agente de los dueños del capital que controlan nuestras vidas.

jueves, 27 de octubre de 2016

EDUCACIÓN CIUDADANA Y ELECCIONES MUNICIPALES

El (casi) escandaloso índice de abstención en las elecciones municipales recién pasadas en el país ha nuevamente a la educación sobre el tapete. “Falta educación cívica, no es como antes cuando teníamos una asignatura para eso” dicen los mayores. Los más modernos argumentan “La educación cívica tradicional no sirve; ahora se trata de educación ciudadana”.
¿Qué significa “educación ciudadana”? ¿Por qué se la quiere instalar en el currículum escolar? ¿Qué hemos tenido hasta la fecha en esta materia?
La aproximación oficial la encontramos en la página web que ha abierto el Ministerio de Educación  (ver http://formacionciudadana.mineduc.cl). Allí se presentan las iniciativas y orientaciones para incorporar este componente en el currículum escolar. Vale la pena examinarlo, es abundante en ideas y sugerencias.
En cuanto a la segunda pregunta, ¿por qué instalarla ahora en el currículum escolar de manera tan explícita? Quizás tiene que ver con la constatación de una desafección cada vez mayor de la ciudadanía hacia las instituciones tradicionales como, por ejemplo, la votación. O también para encantar a los jóvenes con la actividad ciudadana, advirtiendo que prácticamente no hay generaciones de reemplazo para los actuales políticos (con las escasas excepciones de siempre, como la llamada “bancada estudiantil”).
Finalmente, la pregunta ´¿Qué hemos tenido hasta ahora?. En otras palabras, cómo se ha hecho cargo la escuela de esta formación (porque ciertamente ha habido formación ciudadana, aunque no explícita). Los ciudadanos que pretende el modelo escolar son sujetos dóciles, obedientes y convergentes, sumisos ante la autoridad – ese es el modelo escolar. Los que no se ajustan son sancionados disciplinarmente o, si sucede en la calle, son reprimidos por las fuerzas policiales que no escatimarán esfuerzos para hacerlos entrar en vereda. Resultaría hasta ridículo, si no fuera trágico, ver a un grupo de agentes armados hasta los dientes embestir contra un grupo de adolescentes como si fueran terroristas que atentan contra la estabilidad del Estado. Bueno, quizás eso creen, vaya uno a saber.
La escuela no sólo reproduce sino que también produce a la sociedad, a este modelo fundado en la inequidad, en la exclusión, en la competencia sin tregua, en el aprovechamiento irresponsable de los recursos, en la ganancia y el lucro desmedidos.
Por eso mismo, no debe extrañar que en la escuela se produzcan esos modelos de sujeto, puesto que para eso ha sido diseñada. De la misma forma, podríamos legítimamente sospechar del sentido de realidad de una iniciativa como la formación ciudadana, cuando todas las señales que reciben los estudiantes van en contra de lo que eventualmente predicaría la escuela.
Finalmente, los resultados de las elecciones muestran que dos tercios de los votantes no ejercieron su derecho. El tercio restante decidió por todos. Y allí ganó la derecha. Ganaron las fuerzas que representan, defienden y promueven un modelo de sociedad basado en el egoísmo, donde no hay lugar para la participación auténtica, sociedad que es intrínsecamente excluyente, injusta, cruel y depredadora.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LA CREATIVIDAD Y EL CONTRATO ACADÉMICO

El conocido académico Ernest Boyer en un escrito señero de 1997, “Scholarship Reconsidered” plantea que la calidad de la academia depende “por sobre todo, de la vitalidad de cada profesor” (Boyer, 1997)
Al respecto, cabrían al menos dos comentarios: uno, en relación a la noción de vitalidad y su implicancia respecto de la actividad académica; el otro, en relación al sujeto.
En cuanto a la noción de vitalidad, ésta representa precisamente la apuesta por la vida, que es florecimiento, fecundidad y fecundación, renovación, creación.  Un académico que no hace esta opción y renuncia a ella, está abandonando el corazón de la vocación.
En la práctica y de acuerdo a los parámetros vigentes, la vitalidad se traduce en productividad: la cantidad de objetos producidos en razón del tiempo contratado y los recursos puestos a disposición.  Específicamente, los protocolos de evaluación o calificación académica, como sea que se les denomine, ponen en primer lugar la productividad científica, traducida en publicaciones en revistas ISI o algún otro índice relevante. La docencia no tiene tal valor; de hecho, se da por supuesto que un académico debe hacer docencia, pero no hay una evaluación de la misma (se ha argumentado reiteradamente que es por la dificultad de disponer de indicadores unívocos, claros y distintos). Consecuentemente, un académico que ponga su creatividad, su vitalidad, al servicio de una mejor formación de los estudiantes, no tendrá reconocimiento de su aporte. Más aún, ni siquiera será considerado como tal. La conclusión es clara: para avanzar en la carrera académica, para tener un nombre y una posición en el mundo académico, la docencia no es el camino; más aún, suele ser un obstáculo en cuanto quita tiempo a lo único realmente importante: la investigación y la publicación. Esta cultura instalada en nuestro medio es lo que Slaughter y Leslie (1997) denominaron “capitalismo académico”: la universidad como actor en el mercado y los académicos como agentes que buscan también lucrar y avanzar en la competencia desatada.
En referencia al sujeto, como bien destacan los autores citados, el capitalismo siempre es individualista. En consecuencia, la vitalidad y la creatividad son un rasgo de los individuos antes que de los colectivos. Más aún, la idea misma de un colectivo se opone al planteamiento del capitalismo académico: el colectivo no existe, no puede existir, porque va contra la lógica propia del individualismo en el marco del capitalismo. Lo que puede aceptarse es la constitución de equipos o grupos de trabajo, en que los individuos sobresalen por algún concepto. Pero el anonimato del colectivo es completamente impertinente al modelo. Las políticas universitarias actuales en Chile se enmarcan en este rechazo a la idea de los colectivos que aprenden y enseñan. Lo único que se premia y reconoce son los logros individuales. La idea del colectivo o la comunidad no está contra la creatividad ni la productividad: simplemente varía la forma de referirla. Un colectivo que reflexiona tiene más posibilidades de enriquecimiento que un solo individuo, toda vez que la variedad de las miradas necesariamente resultará en mayor riqueza de perspectivas. La menor relevancia de la promoción individual como la gran meta podrá resultar en una preocupación por el bien común, por aquello que tiene impacto social antes que promoción individual, pero no se oponen ambas perspectivas.
Finalmente, si la producción es lo propio y esencial del contrato académico como suele entenderse en el marco de la Educación Superior, cabe preguntarse ¿por qué sólo se considera producción aquellas relacionada con la investigación publicada, con el registro de patentes, con la innovación tecnológica? ¿por qué la creatividad en la enseñanza no cuenta? ¿Por qué la creatividad en la relación con el medio no tiene mayor relevancia? Los argumentos que lo explican por la dificultad de medirlo se asocian  a la llamada “falacia MacNamara” que en síntesis dice “si no se puede medir, entonces no existe”. Pero, como señala Charles Handy, “eso es suicida”.
En síntesis, podemos estar de acuerdo profundamente con que la creatividad y la vitalidad son clave para la constitución de la academia, pero no con la afirmación que ello depende de cada académico individual, dejando en la oscuridad la existencia de colectivos y comunidades. También afirmar que la producción que se puede medir fácilmente no es la única que existe: debemos ser capaces de desarrollar miradas y procedimientos para estimar el aporte de los docentes en otras acciones tan importantes como la enseñanza, la producción de material de enseñanza, la difusión y la extensión, la gestión.

Referencias
Boyer, E. L. (1997). Scholarship Reconsidered. Priorities of the Professoriate. A Special Report. San Franciscop: Jossey-Bass.

Slaughter, S., & Leslie, L. L. (1997). Academic capitalism: politics, policies, and the entrepreneurial university. Baltimore: John Hopkins.